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El Partido Republicano acepta debatir el control de armas en EEUU
5 de octubre de 2017
Legisladores oficialistas de los Estados Unidos, habitualmente reacios a las restricciones en la venta de armamento, aceptarían discutir el tema para sacar del mercado un peligroso accesorio aprobado durante la gestión de Barack Obama.

La reciente masacre en Las Vegas, la mayor matanza en suelo estadounidense desde el atentado a las Torres Gemelas, volvió a abrir el debate sobre la regulación de la posesión de armas.

El control del Partido Republicano en ambas cámaras del Congreso sembró escepticismo entre quienes buscan mayores controles, pero importantes miembros del oficialismo manifestaron su disposición a discutir el tema.

Según explicaron líderes republicanos, están considerando restringir al accesorio "bump stock", un aparato que permite acelerar los disparos de un arma y fue utilizado por Stephen Paddock durante su ataque, logrando lanzar cientos de balas en pocos segundos. Así, los que usan este dispositivo pueden tener un efecto de ametralladora en un arma menos sofisticada.

Paul Ryan, vocero de la Cámara de Representantes se manifestó al respecto y abrió la puerta de un debate que no suele prosperar desde las filas republicanas. "Claramente es algo que debemos analizar", indicó a la cadena MSNBC. En sintonía, Robert Goodlatte, titular del Comité de Asuntos Judiciales, declaró: "Vamos a revisar el asunto. Tengo una preocupación personal sobre lo que pasó".

En el Senado, también se manifestaron al respecto. John Cornyn, de Texas, número dos de su partido en la Cámara Alta, indicó: "Si alguien puede convertir un arma semiautomática comprando uno de estos y causando la masacre que vimos en Las Vegas, es un tema de obvia preocupación que debemos explorar. Yo tengo muchas armas y como cazador y deportista creo que es un derecho, pero no entiendo el uso de estos bump stock, y esa es una razón para tener una audiencia".

Fuentes del partido señalaron al Washington Post que el tema se está discutiendo en las filas del oficialismo, también con la intención de no dejar plantada la idea de que el Partido Republicano no toma medidas ante una nueva matanza armada en EEUU. Por ello, podrían no oponerse al proyecto de ley presentado el martes por la senadora demócrata por California, que prohíbe estos dispositivos y otros similares para aumentar la velocidad de disparo.

Estos artefactos fueron legalizados en el 2010, durante el gobierno de Barack Obama, cuando se concluyó que no violan la ley federal.

Por su parte, el presidente Donald Trump ha evitado referirse al tema. En su primer discurso tras la masacre, no hizo mención como solía hacer su antecesor luego de cada tiroteo, mientras que en la visita a Las Vegas expresó: "No hablaremos hoy sobre la violencia de las armas. Esto fue obra de una persona enferma y demente".